Boulevard


6/29/2008
  Los tiempos muertos


No me puse a pensar nunca en tus ojos locos. Casi siempre estaban tristes, como los de un perro de la calle. Hoy, como todo domingo triste por ser domingo a la tarde nomás, subiste levitando a mi cabeza y te recordé vagamente. Estuve ciego durante 26 de mis 26 años y medio. Y estaba tan triste, que hasta la misma palabra perdió su significado. Mientras hacía la cama y doblaba la ropa lagrimeaba y pensaba en los versos de Silvio Rodríguez (Oh, melancolía...novia silenciosa, íntima pareja del ayer...) y los violines que acompañan la canción, sólo violentaban aún más la tristeza que me producen esos versos. La lógica de cuando uno está triste y separado del resto del mundo feliz e ignorante normalmente me induce a pensar en algo superior a mí, que tenga la fuerza suficiente como para tironearme y quitarme del pozo donde me hunden los llantos de silencio. Y se me pasan por la cabeza Dios, quizá mi padre, quizá una foto que me refleje feliz donde los tiempos no estaban tan muertos como ahora. Lo escucho a Peter Gabriel gritar desde "US" la canción "Come to talk to me", varias veces, y el humo me nubla la lágrima. Yo no estoy seco, pero no puedo perder más lágrimas. El tiempo es al dinero lo que mis lágrimas son a mí. Otra banalidad para anotar en mi lista negra. Semejante comparación solo cabe acá, en un blog caído y divorciado de su significado. Un boulevard es dual. Son dos carriles separados con pinitos donde los sentidos son contrarios, y así todo, siguen unidados, anclados. Como nosotros. Como él. Como ella. Donde un carril llora y se moja con la lluvia y el otro permanece transitable con precaución. Lamento todo. Lamento haber sido tan estúpido, de algún modo. Quiero que llegue mi tiempo vivo.
Foto: Luz. Manos: mías.

off the record
@ 22:28 ˆ
 

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